Progresiva elimimación del cobro de la corriente en los hogares (+audio)

Dentro de los cambios que llegaron con la Tarea Ordenamiento iniciada en Cuba este primero de enero, se halla la nueva tarifa de electricidad.

Así, luego de la presentación y posterior revisión a partir de las inquietudes expuestas por el pueblo, ya los clientes residenciales de la Empresa Eléctrica reciben el boletín en que se refleja el consumo (en kilowatt/hora) correspondiente al período diciembre-enero y el importe a pagar según la actual tarifa.
Sobre este particular, el ingeniero Jonás de la Cruz González, director comercial de la Empresa Eléctrica en la provincia de Matanzas, explicó en conferencia de prensa que aun cuando es muy temprano para hablar de conciencia, sí se constata que la población ha considerado más el ahorro energético.

«No se trata de renunciar al confort que ofrecen los electrodomésticos, sino de utilizar la energía racionalmente porque en ello va la economía del país y el bolsillo del consumidor».
Otro de los temas abordados en la reunión con periodistas de la emisora Radio 26, el telecentro TV Yumurí y el semanario Girón, de la provincia Matanzas, fueron las vías de que dispone el cliente residencial para abonar el pago mensual de su gasto energético.
A ello se une la progresiva elimimación del cobro de la corriente en los hogares a fin de proteger la vida del lector-cobrador y el volumen de recursos financieros que recaudaría en esas funciones con la nueva tarifa eléctrica.

Un comentario

  • Juan Carlos Subiaut Suárez

    Considero que la reducción del consumo es un espejismo, le daré mis razones, otros foristas se han referido a ellas, primero, este es un mes caracterizado por bajas temperaturas, incide en una disminución del consumo por menor uso de la climatización, segundo, la población está aplicando políticas de contención (apago esto, apago lo otro, no enciendo aquello, me limito en el resto, etc). Pero estos resultados no serán sostenibles, pronto hará calor, la población irá paulatinamente buscando eliminar esas autorestricciones en su confort (cocina, luces, clima y otros) y el consumo se incrementará, tanto o más a los niveles anteriores, seguirán por unos meses hasta que eliminemos al bicho del covid, vacunas mediante, pero la familia seguirá gran parte del tiempo en casa, reitero, habrán dos o tres meses de disminución de consumo, estas tarifas incidirán en esa disminución, pero no se puede llamar ahorro, es contención del consumo residencial, pero después se incrementará y posiblemente a niveles superiores al último trimestre del pasado año. He insistido varias veces en explotar otra fuente de ahorro, que es el mejoramiento y optimización de la instalación eléctrica de la vivienda, es un consumo latente que está presente en cualquier condición y que puede minimizarse, sin aplicar incómodas políticas de restricción.
    Todas las sugerencias realizadas en los medios abarcan solo una arista del ahorro del consumo eléctrico residencial; la minimización del consumo eléctrico mediante una política de contención, es decir, es decir, el apagado de todos los equipos que pueda, incluido el alumbrado o, al menos, de uso que pueda considerar no imprescindible. Pero no abordan como mantener un estilo de vida o consumo eléctrico sostenible en la residencia, a partir de hacer este más eficiente, expresado en la optimización de la instalación eléctrica de la propia residencia. Esta optimización no está dentro del objeto de trabajo de ninguna entidad estatal, ni siquiera de la propia Empresa Eléctrica y tan solo lo realizan actores particulares por cuenta propia. La preocupación se incrementa pues la alternativa de optimizar la instalación eléctrica conduce a la erogación complementaria en, por un lado, en cables conductores, interruptores, tomacorrientes y otros aparatos y por otro, en el costo de la mano de obra – personal cuentapropista u otro particular, el cual debe tratarse que sea un especialista y no un empatacables. El objeto es identificar ciertos elementos claves dentro de su instalación que debe revisar, pues son clásicos causantes de sobreconsumos o riesgos de seguridad que debe minimizar o eliminar. Si lo hace, resuelve gran parte de su problema.
    Por último, considero loable el objetivo de proteger la vida del lector-cobrador y me explico la preocupación por el volumen de recursos financieros que recaudaría en esas funciones con la nueva tarifa eléctrica. Pero me preocupa más las grandes aglomeraciones de personas ante las oficinas de cobro de electricidad, la cantidad de tiempo que hay que dedicarles a estas colas «densamente pobladas» y covidcontagio peligrosas.

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